lunes, 17 de octubre de 2016

Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, ¿Muerte de la Lectura?

A todos nos ha sorprendido la reciente concesión del Premio Nobel de Literatura 2016 al cantautor estadounidense Bob Dylan...

Asistimos al desprestigio absoluto de la Cultura y no por Dylan, por cierto,  sino merced a la consideración de una academia que, al parecer, no sabe qué premiar en Literatura.

No puedo evitar reflexionar sobre ello y, efectivamente, aducir que los orígenes de la Literatura (Oh, Píndaro, oh, Safo ...) tienen lugar en la Lírica ,que toma su nombre de un instrumento musical, es evidente para cualquier persona mínimamente formada.



Sin embargo, hace apenas una semana un dominical cultural se hacía cargo del aniversario de una obra de Umberto Eco, Apocalípticos e Integrados, que leí en mi primer año de Filología en el 84 y que conservo todavía. Efectivamente, en su portada, la imagen de Súperman como reivindicación de los cómics y de otros subgéneros, que los sesudos intelectuales apocalípticos denostaban o los integrados analizaban...  Ese tipo de estudios tuvieron un auge en los sesenta con la hegemonía estructuralista (querido Barthes, etc.), a la vez que se daba el boom de la Literatura hispanoamericana . Eran tiempos aquellos en los que el que quería abrirse camino en la vida, leía con avidez, con emoción, estudiaba con ahínco y sabía que en los libros y en las bibliotecas estaba el germen de cualquier futuro soñado y de todos los presentes del mundo...Eran tiempos en los que Marshall Mc Luhan, retorcía el mensaje/masaje (juego con el message originario) para llamar la atención  sobre la forma (¿recuerdan a los formalistas rusos?) , pero, también sobre los medios de masas (fagocitándose hoy vorazmente entre sí con clara victoria del móvil sobre el resto, ¿Verne lo  hubiera imaginado? ) ,  y en los que Jauss, desde la escuela alemana de Constanza, titulaba La historia de la Literatura como provocación, a uno de sus trabajos. Estaba clara la pretensión de aquellos jóvenes intelectuales (¡lo eran! ¡se puede ser joven e intelectual! Yes, we can!) de que la magia de la Literatura tocara con una purpurina menor, es cierto, géneros menores, que conformarían la llamada Literatura popular, Subliteratura, Paraliteratura, Contraliteratura...Sobre este tipo de primaria identificación estética ya advertida por Le Bon, Freud u Ortega Gasset no voy a abundar aquí...Desde mucho antes de los años sesenta, desde principios de siglo XX ya se ha tratado y estarían de acuerdo todos estos muertos mencionados en reconocer la literariedad de las canciones de Bob Dylan. Esa literariedad, en aquellos tiempos, era un además. Esto es, se leía de todo y además cómics, y además Corin Tellado y además novelas del oeste...etc... Hasta yo misma en 1994, cuando ya parecía acrónica, realicé mi tesis doctoral sobre la Lectura Paraliteraria del suceso criminal a la sombra barthesiana , bajo el amparo lector de Eco o al abrigo de la Escuela de la Recepción...Una obra era completada por el lector, al que se le llegó a conferir el papel de coautor...

Pero, ¿qué significa hoy este premio a Bob Dylan cuando no hay intelectuales más que en las toperas, cuando ayer he escuchado a Fernando Valls, que apenas se compra lectura, cuando destruimos la escritura en mensajes brevísimos, tijereteamos el lenguaje, como Eduardo, en abreviaturas de todos los idiomas, cuando se piratea con avaricia  libros para ebooks que no reflejan esmero en la palabra pulida por la cultura por parte de sus lectores, cuando la juventud no quiere ser algo, sino ganar dinero, cuando los profesores son denostados por la masa y los políticos carecen de Ética? No hay ningún además. Parece que ya sólo hay tiempo para lo que se sabe de oídas. Para una poesía rápida, letras de canción, lyrics, al fin, pero de consumo rápido. ¿El además ha sido suplantado por un en lugar de? Es decir, ¿ la consumición de subliteratura ha consumado la obra de arte total, la Gran Literatura?

No entraré a mencionar nombres de escritores cuya hipotética mención de premio por una vida consagrada a la Literatura hubieran hecho sonreír de pura complicidad a sus lectores o hubieran permitido el inmenso placer de un descubrimiento a sus lectores noveles. Prefiero seguir preguntándome, porque, además de filológa, soy filósofa en vías de extinción. ¿Por qué Bob Dylan, que peina canas sesenteras, por qué él y no los Beatles (el Brexit no ayuda, claro)?¿Por representar a EEUU, un país que se encuentra en un lodazal político, espejo de tanta desolación occidental?¿Para recordar que alguna candidata fue hippy en aquellos años de Paz y Amor? ¿Son los Premios Nobel los últimos anuncios publicitarios financiados por los  estadounidenses en aras de un consumo sistémico insostenible ?

Decididamente, después de esto, estos premios se han cubierto de gloria (no me olvido del concedido a Echegaray de cuyo nombre nadie quiere acordarse ni en su país) y lo único que celebro es que el propio Dylan se lo pasa por el arco del triunfo...



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