domingo, 2 de febrero de 2014

Félix Grande, in memoriam

Acaba de morir uno de mis poetas preferidos. Salvaje y vital. Como es imposible hablar de su poesía sin chorrear alaridos, dejo aquí sólo una (y es difícil) muestra de la belleza extrema de su creación.






EL INFIERNO

El bien irreparable que me hizo tu belleza
y la felicidad que se llevó tu piel
son como dos avispas que tengo en la cabeza
poniendo azufre donde conservaba tu miel.
¡Cambió tanto la cena! Botijas de tristeza
en vez de vasos de alba tiene hoy este mantel
Y aquel fervor, espero esta noche a que cueza
para servirme un plato de lo que queda: yel.
Rara la mesa está  La miro con asombro,
como y bebo extrañeza y horror y absurdo y pena
Se acabó todo aquel milagro alimenticio
Tras un postre espantoso me levanto y te nombro
que es el último trago de dolor de esta cena,
y voy solo a la cama como quien va al suplicio

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