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martes, 30 de diciembre de 2014

Una soledad demasiado ruidosa, Bohumil Hrabal

Desde que lo devoré a principios de verano, este libro no se me va de la cabeza. Y, aunque, luego he querido reunirme con la misma sensación que me sacudió en Trenes rigurosamente vigilados, exquisito también, pero de otro modo, el carácter singular, íntimo e impactante permanece en mí después de tantos meses.

El protagonista, Hanta, y alter ego, dicen del autor, aunque para mí todo esto no son más que charlatanerías filológicas, es un personaje solitario y absolutamente solo, que trabaja recogiendo libros y cuadros olvidados y prensándolos para reutilizar ese papel.

En la extraña belleza de unos despojos de altísimo corte estético, juega a destrozar y mezclar las más refinadas obras de arte y el pensamiento más hondo o la prosa más delicada...

En una profesión a caballo entre la manufactura y lo mecánico, la deconstrucción y el reciclaje moderno, como destrucción re-creativa, no sé qué me conmueve más: si los hitos y lecturas culturales que serán reunidos para su destrozo,  mientras el mundo sigue girando; si la soledad de un hombre, mientras transcurren sus días sin que nadie le eche de menos o le alcance un afecto próximo; si el desorden y descuido de un entorno que no espera ninguna visita, o la añoranza de una hembra,  cuyo calor le llenaba por las noches y que, al desaparecer, se llevó consigo su nombre, recuerdo imposible para el protagonista, abrumado entre tanta lectura sublime. 

Borracho de cotidianidad y, al tiempo, con una desbordante vida interior, terminará el libro con el fin máximo de sus trabajos y sus días...y de manera conmovedora y brutal con el recuerdo de aquel nombre de mujer, único calor animal, tierno e inmenso,  entre tanta obra humana al límite de lo indecible...

Los recuerdos...¿se podrían, a su vez, reciclar?...

miércoles, 17 de diciembre de 2014

En Madrid, todos los gatos leen



A Alberto y a Clara


Madrid, abierto y asombroso, donde sus habitantes son gatos y donde tanto se lee, tiene sorpresas al pasar cada página de iniciativas en las que el placer y la relajación vienen de felices felinos.

Se trata de La Gatoteca, cafetería gatuna y lectora en el madrileño barrio de Lavapiés.

Comparto este enlace asombroso para amantes de gatos, amantes de la lectura y amantes de amantes...



domingo, 2 de febrero de 2014

Félix Grande, in memoriam

Acaba de morir uno de mis poetas preferidos. Salvaje y vital. Como es imposible hablar de su poesía sin chorrear alaridos, dejo aquí sólo una (y es difícil) muestra de la belleza extrema de su creación.






EL INFIERNO

El bien irreparable que me hizo tu belleza
y la felicidad que se llevó tu piel
son como dos avispas que tengo en la cabeza
poniendo azufre donde conservaba tu miel.
¡Cambió tanto la cena! Botijas de tristeza
en vez de vasos de alba tiene hoy este mantel
Y aquel fervor, espero esta noche a que cueza
para servirme un plato de lo que queda: yel.
Rara la mesa está  La miro con asombro,
como y bebo extrañeza y horror y absurdo y pena
Se acabó todo aquel milagro alimenticio
Tras un postre espantoso me levanto y te nombro
que es el último trago de dolor de esta cena,
y voy solo a la cama como quien va al suplicio

lunes, 18 de marzo de 2013

Jean Metzinger, Livre et pipe rouge






Impresionante la exposición de Juan Gris y el  cubismo, que podemos degustar en la Fundación Telefónica. Muy aconsejable, el vídeo que se proyecta .Sobre todo, cuando  la Pintura va tan unida a la Literatura, como es característico de las Vanguardias.

viernes, 1 de marzo de 2013

Renoir, Mujer leyendo

Recomiendo encarecidamente, la exposición Impresionismo y Postimpresionismo, que está teniendo lugar en la Fundación Mapfre, metro Colón, en Madrid.
 
Tanta obra maestra junta, de una representación percibida de una particular manera, porque la diferencia viene marcada por la técnica, el momento, la visión, la sugerencia...es una puerta abierta a la participación del lector, del receptor, a la comprensión con la visión del artista o con momentos crepusculares y fogonazos vitales de la existencia. De la nuestra. De la de todos.
 
Y que la luz se intente atrapar, a la vez que las teorías ondulatoria y corpuscular pugnan, armonizándose en conciliación postrera, muestra lo efímero de la hermosura y da explicación de las diferentes técnicas aplicadas.
 
Como decía Goethe, Luz, más luz...

martes, 29 de enero de 2013

En el trineo de Schopenhauer, Yasmina Reza

A la Filosofía y a África, que me la regala.


   Aviso: este libro es una bomba de 82 páginas. Contiene vida y muerte, amor y sexo, depresión e indiferencia, teoría y práctica, ilusión y desencanto, texto y contexto...

   Si leéis la carátula de la obra pone que Ariel Chipman fue un profesor de filosofía, especializado en Spinoza, pura alegría de vivir, cuya edad y estado conducen a una atonía, típica más bien del pesimista Schopenhauer. Y, en consecuencia, dejarse deslizar pasivamente hacia la muerte.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Felicidades

¿Qué extraña mancha hay bajo el alféizar de la ventana? ¿una pluma olvidada de una leve ilusión? ¿la eñe de España bajo la ventana de un fanal flamenco o teutón, con el vacío necesario de la esperanza a medio abrir?

¿Qué grisura puede tender a una época de príncipe azul o de final rosa?

¡Me río yo de los neutros!
Siempre tienden a algo y contienen la poesía, que rebosa en cualquier esquina.

Lo que pasa es que se camuflan. La vida es dura, a veces.

sábado, 7 de abril de 2012

Mujer leyendo con gato, Will Barnet

   En un triángulo casi equilátero  y divino estaban confluyendo diversas cálidas alegrías.

    Ella estaba devorando El eterno marido de Dovstoiesky, a la que había acudido por el amargo placer que le otorgó Felicidad conyugal de Tolstoi.

    Mientras su mente analizaba cada detalle, en su boca se deshacía una gominola detrás de otra, que dejaba subsumir para no engordar tanto.
   El placer se completaba oliendo el aroma delicado de su crema nutritiva de noche.
   Los pies se movían gozosos al tocar la dureza limpia del algodón de las sábanas.

jueves, 23 de febrero de 2012

Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr.


Cuando se lee, se entra en un mundo absolutamente autónomo y personal, aunque lo escrito sea de dominio público. La recepción es intrasferible. Algo así ocurre con el esfuerzo y la voluntad. A mí, que me apasiona el ejercicio físico, tengo que confesar que correr me supone un esfuerzo mental tremendo. Y no es correr en sí, para lo que tengo capacidad, sino que me cansa la idea de que tengo que correr, hecho que no me pasa con otras prácticas deportivas. De ahí, que me interesara por el libro de Murakami, auténtica épica, pues narra/describe la lucha de un hombre con su interior. Ahí es nada.

Riika Sormunen for The New York Times

La tarde discurría plácidamente, mientras ella leía apoltronada en el sofá una novela, mitad ensayo, mitad ficción de las que le encantaban. Aprovechaba para estirar las piernas en el sofá y ponerlas en alto, pues, últimamente, tenía problemas con el picor de piernas nocturno y le costaba atrapar el sueño.Se esforzaba en caer rendida para que el cansancio la hundiera totalmente.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Presbicia: la enfermedad de la lectura.

   El antídoto contra la mala baba de ser insultado como gafotas, ha sido la creación de la imagen de la sabiduría engafada. Por eso, los que hemos gozado de vista de águila, en algún momento de nuestra juventud inicial, hemos coqueteado con alguna leve miopía para parecer listísimos (hoy, las jóvenes se operan el pecho), o hacer creer que llevábamos una vida aventurera y cierta, tras las barricadas de las bibliotecas públicas, auténticos santuarios de mi placer adolescente (la Amarilla del madrileño barrio de Aluche, cuyo carnet me quitó mi madre por robarle horas de sueño a mi crecimiento infantil o la inquietante de la Plaza de los Bandos, en Salamanca, de mi adolescencia errante).

Rebecca reading de Sebastiá Boada



Rebeca está descansando al sol. Tiene una fisura en un dedo del pie. Ya va para un mes y va, dolorida, a todas partes. Le enseñaba a su madre cómo había ido vestida la noche anterior. Para girar sobre sí misma, dio unas vueltas descalza para que se viera el vuelo de su falda. El choque y el dolor no parecieron dos hechos. El dedo se quebró contra la fiera esquina del salón y el año empezó para Rebeca con la contención de un chillido, que la precipitó a la alfombra."Mañana no puedes irte a esquiar" le dijo su madre, "ha sonado a hueso roto"...Pero Rebeca era una cabezota, no podía desperdiciar oportunidades, así pues, fue a esquiar...y a trabajar y a bailar rock and roll y a hacer la compra y a subir escaleras y a llegar tarde por ir despacito al autobús ...
Ya nadie preguntaba a Rebeca por su dedito del pie. Se daba Voltarén, el remedio de las abuelas, todas las noches...pero, por el día, se untaba en el alma mañanas de sol con lectura placentera. Todo se curaba. Todo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Recitando a Federico García Lorca

   ¡Silencio, se graba!

   Os invito a colaborar en la Antología Poética Multimedia: ¿Te animas? de Ángel Puente. He elegido para mi participación recitada Gacela del amor desesperado perteneciente a su obra Diván del Tamarit. 

¡Que os guste!

miércoles, 12 de enero de 2011

Hasta el infinito y más allá.

Muchas veces he oído decir que la lectura es buena para no poner faltas de ortografía o que es estupenda para pasar el rato...
Y tiene su parte de razón, pero, dicho así, es como cuando tenemos diez años y nos dicen que la manzanilla es muy buena para el dolor de tripa...
Leer es otra cosa...